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09.Sep.2016

Golog Jigme Gyatso

Golog Jigme Gyatso

Una de las voces más respetadas dentro del activismo a favor de los derechos humanos a nivel mundial es la de Golog Jigme Gyatso, un monje y maestro tibetano que vivió en carne propia la crueldad del régimen chino y que tras sobrevivirla, se ha dado a la tarea de difundir su experiencia en diversos escenarios internacionales.

Nacido en 1969, en el condado de Serthar, al este de Tíbet, Jigme Gyatso se ha convertido en pieza clave para dimensionar correctamente la situación que viven los prisioneros políticos bajo la ocupación china. Entre los foros en los que se ha presentado para rendir su testimonio se encuentra el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y su valentía lo llevó a ser incluido en la lista de los “100 héroes de la información” publicada en 2014 por la organización francesa Reporteros Sin Fronteras.

Ampliamente admirado en la sociedad tibetana por su incansable labor entre los nómadas de las zonas más remotas de la nación, además de su compromiso social con la preservación del idioma y la cultura de Tíbet a través de la enseñanza a las nuevas generaciones, Golog Jigme se convirtió en objeto de persecución de las autoridades chinas en el año 2008, a raíz de su participación en el documental “Leaving Fear Behind”.

A través de la película de 25 minutos de duración y en colaboración con el cineasta Dhondup Wangchen, Jigme mostró al mundo la realidad que su pueblo vive bajo el dominio chino. 108 ciudadanos tibetanos accedieron a ser entrevistados para hablar sobre las injusticias que sufrían en su propio país, la supresión del idioma tibetano, su lealtad al Dalai Lama y la preocupación ante la reubicación de la población china en un ocupado Tíbet, a la cual se les obligaba a cederles su espacio.

A pesar del enorme riesgo que significaba aparecer ante la cámara, todos los entrevistados aceptaron mostrar sus rostros en el documental, en el que finalmente fueron incluidos 20 de ellos además del propio Dondhup Wangchen. El resultado final fue descrito por el periódico The New York Times como “una acusación al gobierno chino sin ningún adorno”. Después de lograr ser exhibido clandestinamente a reporteros internacionales en Beijing, el film logró salir de Tíbet al mismo tiempo que se llevaban a cabo las protestas masivas a lo largo y ancho del territorio en contra de la ocupación china.

Tanto Golog Jigme como Dondhup Wangchen fueron arrestados por su participación en “Leaving Fear Behind” el 28 de marzo del 2008. Aproximadamente 7 meses después, Jigme fue liberado pero el acoso permanente de las autoridades lo condujo a nuevos arrestos bajo cargos fabricados, que incluían el “incitar a auto-inmolaciones” y el “compartir secretos de Estado con fuerzas externas”.

Finalmente, el 30 de septiembre del 2012, mientras cumplía su tercera condena en prisión, el monje logro escapar y vivió escondiéndose del gobierno chino por más de 18 meses, mientras sobre él pesaba una falsa acusación de asesinato.

Al mismo tiempo que la policía ofrecía una recompensa a cualquier persona que diera información sobre su paradero, Golog Jigme se escondía en montañas, ríos y bosques además de contar con el apoyo de muchos tibetanos que arriesgaron su vida para proteger su integridad y eventualmente le ayudaron a escapar del país.

El 19 de mayo del 2014, tras un peligroso viaje a través de la frontera China-India, el activista y prisionero político logró llegar a Dharamsala, lugar en el que se han reubicado miles de tibetanos en el exilio y fue recibido como un gran héroe.

Tras su llegada a India, Golog Jigme Gyatso denunció ante su comunidad el trato de recibió por parte de la policía mientras se encontraba en prisión. Golpes y torturas (que incluyeron electrocución) que le ocasionaron costillas rotas, un hombro dislocado y daño en las rodillas. Habló también de las continuas amenazas de muerte que recibía de los guardias y las muchas horas que permaneció encadenado a una silla de metal, lo que se convirtió en un recuerdo que lo perseguía, incluso después de su escape.

“Cada vez que recuerdo esa silla, entro en pánico. Incluso al día de hoy. Llegué a sentir que era mejor morir que sobrevivir a las torturas en esa silla. Ahí estuve días y noches enteras. En algún momento, mis pies se hincharon y con horror descubrí que había perdido todas las uñas de mis dedos”, relató.

Pero es la deuda que tiene con todas las personas que lo auxiliaron durante casi dos años viviendo como fugitivo y el sufrimiento que millones de tibetanos siguen soportando bajo el dominio chino lo que lo inspira a seguir adelante, alzando la voz en nombre de todos aquellos que han sido silenciados en su propia nación.

Si quieres saber más, entra en el siguiente link para ver el documental Leaving Fear Behind en YouTube:

https://youtu.be/wi8U-asY1QI

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